LAS LESIONES FISICAS Y MENTALES

LAS LESIONES FISICAS Y MENTALES

Por. José F. Cuspinera Navarro

Maestro. C.N. 8º Dan

Influencia en nuestro comportamiento cotidiano…                                          

El hecho que una persona no tenga un cuerpo atlético y el biotipo ideal para un determinado arte marcial, no quiere decir que la práctica sea un fracaso…

    Si la persona aprende a dominar los movimientos naturales del cuerpo, a su mecánica corporal, a coordinar cuerpo, mente y espíritu (valor, perseverancia, voluntad, etc) a convivir con sus limitaciones físicas, incluso con los traumas y lesiones adquiridas en la vida competitiva, obtendrá mayor eficacia en las técnicas estudiadas y la mejor utilización de su ergonomía, intentando rentabilizar sus capacidades potenciales y el mejor uso de sus energías.

    No hay comportamiento más tonto que  un artista marcial alardee de las lesiones recibidas, es más aceptable y aunque suena mal, alardear de las batallas ganadas…

    Las  lesiones físicas, constituyen además de un trofeo de guerra, un orgullo social y un aliciente para vivir, para demostrar lo que otros no han alcanzado, es prácticamente, el final de una etapa y el inicio de una nueva meta, de un  nuevo reto, de un nuevo objetivo, de una ilusión y no de un irreversible fracaso.

   La historia de muchos grandes hombres que admiramos e intentamos seguir, está enriquecida de acontecimientos históricos-sociales y fuertes motivaciones que lo marcan para toda la vida, convirtiéndose en modelos de voluntad y tesón, en paradigmas y en ejemplos a seguir.

    Cuenta la historia, que Gishin Funakoshi, el fundador del Karate moderno, pasó su niñez y parte de su juventud con la amarga experiencia de sufrir como algunas personas de mala cuna, atemorizaban a su padre y a su familia, le provocaban constantemente, le pegaban, se burlaban, le  humillaban públicamente, por su físico y su torpeza de movimiento al andar, siendo  objeto de persecuciones por pandillas de antisociales.

     Tristemente, Gishin,  se sentía incapaz de acudir a su ayuda…por su  estatura, físico débil, delgaducho y con poca fuerza para hacer frente a la pandilla de fariseos que constantemente humillaban a su padre.

     Cuantas historias como las de Gishin existen en nuestro entorno cotidiano.

     Gishin hizo el compromiso solemne ante la tumba de su padre, de aprender a defenderse de esa clase de abusos físicos, mentales y psicológicos, pues él también sentía temor y mucho más aún “miedo” a enfrentarse a esta triste realidad, a una realidad, más real que  de tatami y más dura que  del entorno competitivo y lamentablemente que existe todavía en nuestro entorno cotidiano desde la edad escolar hasta la adolescencia.

Con esta motivación, que le duró toda la vida, llegó a mover sus manos y piernas con tanta facilidad y velocidad, que podía neutralizar a jinetes armados sobre su cabalgadura…

    La sociedad actual, está tan saturada de malhechores, de “chorizos” y de delincuentes, que nadie está exento de ser agredido ó convertirse en víctima de una agresión, de un chantaje, de una amenaza o simplemente de una humillación.

      Incluso, el sector más vulnerable que aprovechan estos delincuentes, son las personas mayores de edad, las mujeres, los ancianos, los niños, pensionistas y en menor medida los mutilados  y personas con discapacidad física.

    Para un artista marcial, el hecho que estemos lesionados temporalmente, no nos exime de un ataque real, de un asalto, de una experiencia, porque es un momento que está vulnerable, por eso, hay que seguir entrenando.

     Imaginemos a un artista marcial, con el brazo roto, que le diga a un pandillero, que no le ataque ahora que está lesionado e imposibilitado de defenderse y que aplace el asalto hasta recuperarse y  ponerse bien.

    Este maestro de Karate, hasta unos días antes de su muerte seguía entrenando, realizando ejercicios físicos increíbles y mantuvo el espíritu guerrero hasta el último minuto de su vida.

       Las nuevas generaciones, deben heredar el ejemplo de estos grandes maestros de la historia y los valores que promueven las artes marciales para enfrentar con mejor actitud las dificultades de la vida y ser más positivo ante las adversidades.

    Es eso lógico, por supuesto que no, al contrario, es caldo de cultivo y  con mayor probabilidad de ser víctima mucho más que otra persona con mejores cualidades físicas.

    Esto no quiere decir que tengamos que vivir en la época feudal, pero si tener fortaleza psicológica para enfrentarnos a cualquier adversidad aun en las peores condiciones de  la vida.

    Por lo que lejos de lamentarnos de nuestras lesiones y limitaciones físicas, sean temporales o permanentes, tenemos que tener la firme convicción que en cualquier momento podemos ser víctima de un asalto y por tanto, debemos explotar a nuestro favor, las propias limitaciones y entrenar más, redoblar el esfuerzo para defender nuestra vida y la de nuestros seres queridos en caso que sea necesario.

    Una lesión no es motivo de lamento ni de lástima, sino de reforzamiento del carácter, de nuevas metas y de convertir las debilidades en fortalezas y las amenazas en oportunidades.

    Imaginemos que un artista marcial, lesionado de un pie, de un brazo o de un tobillo, pasea por un parque con su esposa e hija y es atacado por varios delincuentes ó por un perro con rabia.

 ¿Será considerada su limitación física para que le perdonen la vida?

¿Será considerada su limitación física para que la pandilla le respeten a su familia, esposa e hija?

¿Le darán oportunidades, para aplazar el asalto hasta que se mejore de sus lesiones?

¿El perro rabioso, reconocerá que está lesionado y dejará la agresión para otro día?

   El legendario Maestro de Maestro Pablo Silvente, recién convaleciente de la mandíbula  y con lesiones sensibles, continuaba entrenando artes marciales.     

    Con la boca llena de puntos, una operación de mandíbula, producto de la pérdida de sus dientes de una patada recibida de otro karateka en el torneo open de artes marciales en Japón seguía entrenando, porque se preparaba no para el tatami, sino para la vida.

    El principal padecimiento del Maestro era su rodilla al extremo que se convirtió en su talón de Aquiles, con secuelas irreversibles hasta el día de su muerte; sin embargo no le impidió, entrenar y ser uno de los mejores maestros de artes marciales de la década del setenta.

     El verdadero artista marcial, no se queja de su destino, sino que lucha por modificarlo y superar estas dificultades que lejos de lamentarse de sus lesiones, se enorgullece de sus trofeos de guerra, sin llegar al alarde ni superar la barrera de la suficiencia.

     El sistema de defensa personal Kansen ryu, y especialmente su componente, el Karate Operativo está concebido, no sólo para desarrollar habilidades técnicas, sino para dotar al practicante de cierta capacidad psicológica de enfrentarse a la propia vida y de neutralizar a su enemigo en circunstancias cambiantes y reales, sin pelear, pero también dota a las personas de otras cualidades como las de:

   Ayudar a los demás,  ser más eficientes, mejores personas socialmente, de combatir la arrogancia, la envidia, de rechazar la autosuficiencia, de ser francos y abiertos, de practicar la sinceridad, de practicar la humildad ante el conocimiento, de desarrollar el potencial que todos tenemos dentro como humanos y  de crecer socialmente, porque el triunfo tiene varios matices.

    La dialéctica del Kansen Ryu, contempla un cambio constante en espiral ascendente que propugna su principio dialéctico de cambio y desarrollo para el bien individual y colectivo y que los errores del pasado, no se repitan en el futuro… porque la vida a todos nos brinda la segunda oportunidad de rectificar y ser cada día mejores con nosotros mismos y con el prójimo.

      Esta filosofía está asociada a las lesiones. Muchas veces, las lesiones físicas, las convertimos en el centro de nuestras vidas, sin darnos cuenta que hay muchas más cosas de que preocuparnos y ocuparnos, como las metas personales por alcanzar, más dificultades que enfrentar y más amigos que disfrutar, por lo que las limitaciones están en nuestra mente y las lesiones muchas veces las hacemos más grande de lo que son y de lo que parecen.

   Por ello, siempre aconsejamos a nuestros seguidores que:

   “El dolor es humano y el sufrimiento es opcional”

    Por eso, hay que ver la vida desde su aspecto positivo y sacar partido  a los reveses, convirtiendo las dificultades en oportunidades para crecer.

   Es como si colocamos el número “6” al revés, se convierte en un número nueve “9”,  es el mismo número colocado de diferente manera y valen distinto, por lo que el problema radica en el punto de vista de ¿cómo? enfrentamos cada uno.

     Acaso el dolor físico es mayor que el dolor de la pérdida irreparable de un ser querido  que dura toda la vida…por supuesto que no, sin embargo hay que hace un drama de una “pupa” y convierte en una bola de nieve un problema del tamaño de una bola de golf.

    Por eso, el sistema Kansen Ryu, no solo transmite técnicas, sabiduría, experiencias, sino valores, heredados de la filosofía oriental.

 1º Cada persona debe prepararse en la vida para superar sus propias limitaciones…ya que nadie lo hará en su lugar.

2º Convivir con tus propias limitaciones…y no ocultarlas, pensando que con ello, engañará a los demás cuando en el mejor de los casos se está engañando a sí mismo….

3º Avanzar y desarrollarse en la vida, técnica, profesional, intelectual, social, como persona y psicológicamente…

4º Trazarte siempre nuevas metas y objetivos que se traduce en elevar el listón a una meta más alta siendo inconforme con lo ganado…aspirando a mejoras pero sin ambiciones que puedan dañar la dignidad ajena.

5º Convertir las dificultades en un estímulo para vivir…

6º Proporcionar felicidad al que te rodea…

7º Disfrutar cada logro en la vida por muy pequeño que sea…

8º Combatir la autosuficiencia, y evitar alcanzar el nivel de incompetencia….

9º Ignorar al envidioso, el problema es del envidioso y no del envidiado…

10º Y si no te crees capaz de ello, al menos inténtalo…

 

K A N S E N   R Y U

Por: José F. Cuspinera Navarro         

 

Maestro 8º Dan Jiu Jitsu. Federación Mundial de Jiu Jitsu

C.N. 7º Dan Karate. International Karate To De Federation

C.N. 6º Dan de Judo (honorífico) Internacional Budo Sensei.

C.N. 3º Dan Aiki Do. Asociación Española Aiki-Do-Aiki Kai.

C.N. 1º Dan Defensa Personal Policial. España.

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